El Objeto

¿Qué diferencia la concentración correcta del resto de las actividades mentales? Su objeto. La concentración correcta toma como objeto a la mismísima conciencia, anulando cualquier perturbación causada por el ruido exterior de nama-rupa. La concentración correcta es la vía que tiene la conciencia de verse a sí misma, de conocerse, de estudiarse. La conciencia está esclavizada procesando información que proviene y va destinada a nama-rupa. Como si de un barman se tratase que no para de servir a sus exigentes clientes y que nunca tiene tiempo para parar y servirse él mismo. De hecho, una infinidad de vidas transcurren con la conciencia alienada echando balones fuera. Si no aparece en una de esas vidas el instrumento de la concentración correcta no hay posibilidad de parar la existencia. No es que sea condición suficiente, sino que es necesaria. Replegándose sobre sí misma, esta meditación sin objeto aparente es fascinante. Abriendo el campo increíble de la conciencia tendremos acceso a la comprensión de lo que somos, de la realidad, de lo que hay, de lo real. Similar a un jugador que, de repente, para de jugar y recobra el sentido de sí mismo y mira y se cuestiona… ¿qué estoy haciendo aquí?. Solo desde la conciencia puede verse la conciencia. Solo desde la conciencia puede se puede ubicar a nama-rupa. Solo desde la conciencia se accede a la sabiduría. Nama nos proporciona conceptos, memes, que entran y salen llevados por su replicabilidad relativa y su relación con los demás memes. Ninguno es “nuestro”. Vienen, infectan y van. Nama no necesita razonar solo creer para tenerlos, tener esperanza para mantenerlos e inducir el altruismo para facilitar su replicación. Memes que se estudian. Memes que se leen. Memes que se aprenden. Memes que matan y memes por lo que es “bueno” morir… Es una atmósfera cargada de aire respirado una y otra vez. Aire que no es real. Aire que no es aire. Aire de mentira. Salir de nama, como sea y cuanto antes, es lo prioritario, parando los pensamientos totalmente. Quien permanece asfixiándose en nama está perdido. Quien no sepa salir, acabará por el desagüe del Samsara irremisiblemente. Pero no es suficiente. Aún queda Rupa. Una vez suprimidos los conceptos resulta que aparecen las sensaciones, las reacciones emocionales y toda la parafernalia de la entrada / salida. Implicarnos en ella nos lleva a seguir liados en el juego maldito. La concentración correcta es el ejercicio mental mediante el cual se pone la atención en nada que sea concepto ni sensación y se concentra totalmente, de forma que anula completamente a nama-rupa. El resultado son minutos de vacío. Minutos que no son minutos. Tiempo indefinido que solo puede ser medido fuera. Porque dentro el tiempo no existe. Un vacío que discurre al principio muy deprisa y se va ralentizando poco a poca hasta detenerse y dejarse caer en las profundidades más íntimas de la conciencia en lo que llamamos niveles de jhana. Nada expresable mediante nama sucede allí. Ninguna sensación similar a las que rupa proporciona ocurre. No hay pensamiento que dirija. Los pensamientos son de nama y aquí no entran. Solo te dejas llevar como Alicia detrás del conejo y recorres los entresijos de una conciencia vieja, ajada y cansada. Y cuando emerges sales cargado de tesoros en forma de Conocimiento Directo que luego te toca traducir en forma de palabras unidas en un sentido. El sentido del Conocimiento Directo Y así lo puedes leer. Aquí y ahora. Si no hiciera de buzo…¿de que ibas tú a saber de nada de ésto? ¿por qué no te desnudas de conceptos y de sensaciones y entras tú también a sacar tesoros del fondo de tu conciencia y montamos un mercadillo de intercambios… a no ser que tus tesoros sean los mismo que los míos… puede ser. O no. De ti depende. Mientras ¿qué haces? Eso que haces cuando te sientas con las piernas cruzadas y cierras los ojos… ¿qué es? … dicen que relaja.

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