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Sahampati

En pāli, Sahampati es un compuesto de dos partículas:

Saha partícula conjuntiva con; conjuntamente; acompañado por. (adj.), duradero.

Pati adj. prefijo que significa; en contra; opuesto a, hacia, en contra de. (m.), señor; marido; amo. (aor. de patati) se cayó; se apeó.

Aquí hay dos significantes que son para SAHA duradero, y para PATI señor.

Si tomamos el primero, PATI será el prefijo que significa OPUESTO A, por lo que el significado será OPUESTO A DURADERO.

Si tomamos el segundo, SAHA será una partícula conjuntiva que significaría ACOMPAÑADO POR EL SEÑOR, CONJUNTAMENTE CON EL SEÑOR.

Para un nombre propio que deba tener significado, la segunda opción tiene mucho más sentido si asociamos al Buddha como SEÑOR, puesto que Sahampati actúa siempre conjuntamente o acompañando al Buddha.

Sahampati es el personaje más importante en los suttas junto con el mismo Buddha. Su papel en la liberación del Tathagata, así como convertirlo en un Sammasambuddha aparte de otras importantes intervenciones hacen de él un personaje central sin el cual no es posible entender el proceso de la liberación de un Buddha.

¿Quién es Sahampati?

Sahampati es un Mahābrahma, es decir, un deva, un ser celestial feliz e intachable, un habitante de los cielos superiores (brahma-loka, en el que renacer es una recompensa de gran mérito).

Los devas del reino Akaniṭṭhā son una clase de devas, que viven en la más alta de las cinco Suddhāvasā (Moradas Puras). En el Mahāpadāna Sutta (DN 14) el Buddha menciona que visitó su morada y conversó con seres que nacieron allí como resultado de las vidas santas que habían vivido bajo varios Buddhas.

En el Sakkapañha Sutta (DN 21) Sakka, el rey de los devas, habla de ellos como los más grandes devas, y expresa su satisfacción de que él también nacerá entre ellos en su última vida.

Habitantes del reino de Akaniṭṭhā son anagamis que, a su muerte, en lugar de fundirse en Nibbāna, renacen aquí. Son casos realmente excepcionales (AN 7.55).

Sahampati, antes de convertirse en un gran deva, durante el tiempo del Buddha Kassapa era un monje llamado Sahaka, quien, habiendo practicado los cinco indriyas, renació en el mundo de Brahma. A partir de entonces fue llamado Sahampati (SN 48.37).

Sahaka es un noble (ariya) discípulo, con las cinco facultades: la convicción, la energía, la atención plena, el dominio de las jhānas y la comprensión plena de las Cuatro Nobles Verdades (SN 48.10). Pero, en lugar de fundirse en Nibbāna fue a parar a Akaniṭṭhā (SN 46.3).

Sabiendo quien es Sahampati, vamos a analizar sus principales intervenciones en la vida del Buddha:

  1. Es quien le convence de que enseñe el Dhamma. Sin su intervención nunca hubiéramos conocido al Buddha y se hubiera convertido en un Sammasambuddha (MN 85, MN 26, SN 6.1).

  1. Sahampati es quien inspira al Buddha en las Cinco Facultades y se las expone por propia experiencia. Estas facultades, cuando son desarrolladas y cultivadas, tienen lo Inmortal como su fundamento, lo Inmortal como su destino y lo Inmortal como su meta final. Son la facultad de la fe, la facultad de la energía, la facultad de la atención consciente, la facultad de la concentración y la facultad de la sabiduría. Estas son las cinco facultades, que cuando son desarrolladas y cultivadas, tienen lo Inmortal como su fundamento, lo Inmortal como su destino y lo Inmortal como su meta final (SN 48.57).

  1. Sahampati asimismo inspira al Buddha sobre los cuatro fundamentos de la atención consciente para la consecución de Nibbāna, el Mahasatipatthana (SN 47.18)

  1. En otra ocasión (SN 6.2) es Sahampati quien le inspira a no tener dependencia de ningún maestro, sino únicamente del Dhamma. Esta es la condición clave para llegar a la Budeidad.

  1. Es Sahampati el que indica al Buddha la conveniencia de que sus discípulos lleven la vida santa, practicando para la liberación de los grilletes (SN 6.13).

  1. Junto con Sakka, el rey de los devas, comunica al Buddha su perfecta iluminación (SN 11.17)

  1. También le apoya informándole acerca de la evolución de sus discípulos y del destino de éstos, como es en el caso de Kokalika (SN 10.89)

  1. En otra ocasión (SN 22.80) le dice que no es conveniente de que se despida de unos monjes que llevaban poco tiempo y es por eso, que decidió quedarse con ellos.

  1. Y, por último, es quien certifica que el Buddha ha alcanzado el Nibbāna final (DN 16)

La importancia fundamental de Sahampati, en aquella y en esta generación no se debe, ni se puede, desdeñar. Es gracias a Sahampati por quien conocemos el Dhamma y la forma de hacerlo.

Nada más y nada menos.

Gracias, Sahampati.

Colección de discursos agrupados temáticamente Sahampatibrahma Sutta 48.57. Brahma Sahampati En una ocasión el Bienaventurado estaba morando al pie del árbol baniano del cabrero, a la orilla del río Neranjara, cerca de Uruvela, poco después de que llegó a estar plenamente iluminado. Entonces, mientras el Bienaventurado estaba solo en reclusión, una reflexión surgió en su mente de esta manera: “Las cinco facultades, cuando son desarrolladas y cultivadas, tienen lo Inmortal como su fundamento, lo Inmortal como su destino y lo Inmortal como su meta final. Y, ¿cuáles son esas cinco? La facultad de la fe, la facultad de la energía, la facultad de la atención consciente, la facultad de la concentración y la facultad de la sabiduría. Estas son las cinco facultades, que cuando son desarrolladas y cultivadas, tienen lo Inmortal como su fundamento, lo Inmortal como su destino y lo Inmortal como su meta final”.

Entonces Brahma Sahampati, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del Bienaventurado, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o lo dobla cuando está extendido, desapareció del mundo de Brahma y reapareció ante el Bienaventurado. Acto seguido, arregló su vestimenta exterior sobre uno de sus hombros, levantó las palmas de sus manos juntas en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y le dijo: “Así es, Bienaventurado, es así mismo, ¡oh Afortunado! Venerable Señor, las cinco facultades, cuando son desarrolladas y cultivadas, tienen lo Inmortal como su fundamento… lo Inmortal como su destino y lo Inmortal como su meta final.

“Una vez en el pasado, Venerable Señor, estuve viviendo la vida santa bajo el Perfectamente Iluminado Kassapa. En ese entonces me conocían como el monje Sahaka. Al haber desarrollado y cultivado esas mismas facultades, Venerable Señor, eliminé el deseo por los placeres sensuales y, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renací en un buen destino, en el mundo del Brahma. Allí me conocen como Brahma Sahampati. Así es, Bienaventurado, es así mismo, ¡oh Afortunado! Yo lo conozco y lo veo así: cómo estas cinco facultades, cuando son desarrolladas y cultivadas, tienen lo Inmortal como su fundamento, lo Inmortal como su destino y lo Inmortal como su meta final”.

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Brahma Sutta

47.18. Discurso con Brahma

En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando en Uruvela, a orilla del río Neranjara, al pie del baniano del cabrero, inmediatamente después de haberse convertido en un completamente iluminado. Entonces, mientras el Bienaventurado se encontraba en reclusión solitaria, una reflexión surgió en su mente:

“Este es el camino directo para la purificación de los seres, para la superación del pesar y la lamentación, para la extinción del dolor y el desagrado, para el logro del recto camino, para la realización del Nibbana, es decir, los cuatro fundamentos de la atención consciente. ¿Cuáles cuatro? He aquí, el monje permanece contemplando el cuerpo en el cuerpo, con fervor, clara comprensión y atención consciente, habiendo eliminado la codicia y desagrado respecto al mundo. Permanece contemplando las sensaciones en las sensaciones… la mente en la mente… los fenómenos [mentales] en los fenómenos [mentales], con fervor, clara comprensión y atención consciente, habiendo eliminado la codicia y desagrado respecto al mundo. Este es el camino directo para la purificación de los seres… para la realización del Nibbana, es decir, los cuatro fundamentos de la atención consciente”.

Entonces, Brahma Sahampati, habiendo conocido con su propia mente el pensamiento en la mente del Bienaventurado, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo flexionado o flexiona su brazo extendido, desapareció del mundo de Brahma y reapareció ante el Bienaventurado. Luego, arreglando su manto superior sobre el hombro, levantó las manos unidas en reverencial saludo hacia el Bienaventurado y dijo:

“¡Así es, Bienaventurado! ¡Así es, Afortunado! Venerable Señor, este es el camino directo para la purificación de los seres… para la realización del Nibbana, es decir, los cuatro fundamentos de la atención consciente”.

Esto dijo Brahma Sahampati y, habiendo dicho esto, agregó:

Compasivo, conoce el camino directo Por el cual cruzaron en el pasado la inundación, Por el cual la van a cruzar y la cruzan ahora”.

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Brahmayacana Sutta

6.1. Discurso con la súplica del Brahma

Esto he escuchado. En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en Uruvela a la orilla del río Neranjara, al pie de la Higuera del Cabrero, un poco después de haber alcanzado su plena iluminación.

Entonces, mientras el Bienaventurado estaba sólo en la reclusión, surgió en él la siguiente reflexión: “Este Dhamma que he descubierto es profundo, difícil de ver y difícil de entender; es apacible y sublime, trasciende la esfera del razonamiento, es sutil y ha de ser experimentado por el sabio. Pero esa generación se deleita en los deseos, disfruta de los deseos y se regocija en los deseos. Para semejante generación ese estado se torna difícil de ver, es decir, el condicionamiento específico, el origen dependiente. Y ese estado también se torna difícil de ver, es decir, [el estado de] de calma de todas las formaciones, el abandono de todas las adquisiciones, la destrucción de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana. Si yo hubiese enseñado ese Dhamma y si los demás no me entendiesen, esto podría fatigarme y podría molestarme.”

En eso, se le ocurrieron al Bienaventurado esos espontáneos versos nunca antes escuchados: Es suficiente por ahora con tratar de enseñar Lo que había hallado con tantas dificultades; Ese Dhamma no es fácil de comprender Para aquellos que están oprimidos por la codicia y el odio. Aquellos que son consumados por la codicia, oscurecidos por las tinieblas, Nunca verán ese abstruso Dhamma, Profundo, difícilmente perceptible y sublime, Que va en contra de la corriente.

Mientras el Bienaventurado reflexionaba de esa manera, su mente se inclinó hacia la morada en descanso y no hacia la enseñanza del Dhamma.

Entonces, al Brahma Sahampati, habiendo conocido con su propia mente la reflexión [que surgió] en la mente del Bienaventurado, pensó lo siguiente: “¡Ay de mí! El mundo está perdido. ¡Ay de mí! El mundo está perdido porque la mente del Tathagata, del Arahant, del Perfectamente Iluminado se inclina hacia la morada en descanso y no hacia la enseñanza del Dhamma.”

Entonces, tan rápido como un fuerte hombre extiende su brazo recogido o tan rápido como lo recoge cuando está extendido, el Brahma Sahampati despareció del mundo del Brahma y reapareció enfrente del Bienaventurado. Acto seguido arregló su hábito exterior en uno de sus hombros, se arrodilló con su rodilla derecha tocando el suelo y, con las manos alzadas y juntadas en un reverencial saludo, dijo al Bienaventurado: “Venerable señor, que el Bienaventurado enseñe el Dhamma, que el Sublime enseñe el Dhamma. He aquí hay seres con poco polvo en sus ojos que se pierden por no haber escuchado el Dhamma. He aquí habrá aquellos que van a entender el Dhamma.”

Esto es lo que dijo el Brahma Sahampati. Y habiendo dicho esto, agregó:

En el pasado apareció aquí entre los magadhanos Un dhamma impuro ideado por aquellos que aún están manchados. ¡Abre esa puerta de lo Inmortal! Hazles escuchar El Dhamma descubierto por el Inmaculado. Como un hombre parado en la cima de la montaña, Puede ver a la gente abajo y todo al alrededor, Así también, oh Sabio de la visión universal, Ascendiste al palacio del Dhamma. Y siendo tú mismo libre de pena, observas la gente Hundida en la pena, oprimida por el nacimiento y la decadencia. ¡Levántate, oh héroe victorioso en la batalla! El líder de la caravana, libre de deudas, transeúnte en el mundo. Enseña el Dhamma, oh Bienaventurado, He aquí habrán aquellos que van a entenderlo.

Cuando esto fue dicho, el Bienaventurado, habiendo comprendido la súplica del Brahma, por la compasión a los seres, inspeccionó el mundo con su ojo del Buda. Y cuando hizo eso, vio a los seres con poco polvo en sus ojos y con mucho polvo en sus ojos, con sus facultades perspicaces y con sus facultades inactivas, con buenas cualidades y con malas cualidades, fáciles de ser enseñados y difíciles de ser enseñados, y unos pocos que moraban viendo la culpa y el miedo en otro mundo. Al igual que en un estanque del agua con lotos azules, rojos o blancos, algunos lotos nacen en el agua, crecen en el agua y florecen mientras estén sumergidos en el agua sin haber salido a la superficie, otros lotos nacen en el agua, crecen en el agua y florecen mientras alcanzan la superficie del agua, y otros lotos, aunque nacidos en el agua y crecidos en el agua, se levantan por encima de la superficie del agua sin ser manchados por ella -de la misma manera, el Bienaventurado inspeccionó el mundo con su ojo del Buda, y vio a los seres con poco polvo en sus ojos y con mucho polvo en sus ojos, con sus facultades perspicaces y con sus facultades inactivas, con buenas cualidades y con malas cualidades, fáciles de ser enseñados y difíciles de ser enseñados, y unos pocos que moraban viendo la culpa y el miedo en otro mundo.

Habiendo visto eso, respondió al Brahma Sahampati en verso: Ábranse las puertas de lo inmortal para ellos: Aquellos que tienen oídos tengan la fe liberadora. Previendo problemas, oh Brahma, no he predicado Este refinado y sublime Dhamma entre los seres humanos.

Entonces, el Brama Sahampati pensando, “El Bienaventurado ha consentido [a mi súplica] en consideración a la enseñanza del Dhamma”, rindió homenaje al Bienaventurado y despareció de allí.

Colección de discursos agrupados temáticamente

Garava Sutta

6.2. Reverencia Esto he escuchado: En una ocasión el Bienaventurado estaba morando al pie del árbol baniano del cabrero, a la orilla del río Neranjara, cerca de Uruvela, poco después de que llegó a estar plenamente iluminado. Entonces, mientras el Bienaventurado estaba solo en reclusión, una reflexión surgió en su mente de esta manera: “Uno mora en la insatisfacción si está sin reverencia y deferencia. Y, ¿a qué asceta o brahmán puedo yo honrar y respetar, y morar en dependencia de él?”.

Entonces, esto se le ocurrió al Bienaventurado: “Podría ser en aras de cumplir con un incumplido cúmulo de la virtud que pudiese honrar y respetar, y morar en dependencia de algún otro asceta o brahmán. Sin embargo, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, no veo otro asceta o brahmán alguno más perfecto en la virtud que yo mismo, a quien pudiera honrar y respetar, y morar en dependencia de él.

“Podría ser en aras de cumplir con un incumplido cúmulo de la concentración… un incumplido cúmulo de la sabiduría… un incumplido cúmulo de la liberación… un incumplido cúmulo del conocimiento y la visión que pudiese honrar y respetar, y morar en dependencia de algún otro asceta o brahmán. Sin embargo, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, no veo otro asceta o brahmán alguno más perfecto en el conocimiento y la visión que yo mismo, a quien pudiera honrar y respetar, y morar en dependencia de él.

“Así que honremos, respetemos y moremos en dependencia de este mismo Dhamma, al cual fuimos plenamente despiertos”.

Entonces, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del Bienaventurado, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o lo dobla cuando está extendido, el Brahma Sahampati desapareció del mundo de Brahma y reapareció ante el Bienaventurado. Acto seguido arregló su vestimenta exterior sobre uno de sus hombros, levantó las palmas de sus manos juntas en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y le dijo: “¡Así es, Bienaventurado, es así mismo, ¡oh Afortunado! Venerable Señor, aquellos que fueron los Arahants, los Perfectamente Iluminados en el pasado— aquellos Bienaventurados también honraron, respetaron y moraron en dependencia precisamente del mismo Dhamma. Aquellos que serán los Arahants, los Perfectamente Iluminados en el futuro— aquellos Bienaventurados también honrarán, respetarán y morarán en dependencia precisamente del mismo Dhamma. Que el Bienaventurado, que es un Arahant, un Perfectamente Iluminado, honre, respete y more en dependencia precisamente del mismo Dhamma”.

Esto es lo que dijo el Brahma Sahampati. Habiendo dicho esto, agregó lo siguiente:

Los futuros Budas, Y aquel que es el Buda ahora, Removiendo el dolor de muchos—

“Todos han morado, van a morar y moran Reverenciando profundamente el Dhamma: Para los Budas Esta es una ley natural.

“Por eso alguien que desea su propio bien, Que aspira la grandeza espiritual, Debe reverenciar profundamente al verdadero Dhamma, Rememorando la enseñanza de los Budas”.

Colección de discursos agrupados temáticamente

Andhakavinda Sutta

6.13. Andhakavinda

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los magadhanos, en Andhakavinda. En aquella ocasión, el Bienaventurado estaba sentado al aire libre en la profunda oscuridad de la noche, mientras estaba lloviznando. Entonces, cuando la noche estaba avanzada, Brahma Sahampati, de extraordinaria belleza, iluminando toda Andhakavinda, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se quedó a un lado. Y, estando a un lado, recitó estos versos en presencia del Bienaventurado:

“Uno debe apoyarse en las moradas remotas, Practicar para la liberación de los grilletes. Pero si uno no encuentra deleite allí, Resguardado y atentamente consciente, mora en el Sangha.

“Caminando por la comida de las limosnas de una familia a otra, Con las facultades resguardadas, discreto y atento, Libre de temor, liberado del miedo.

“Donde las terribles serpientes se deslizan, Donde hay relámpagos y truenos en el cielo, En la profunda oscuridad de la noche Allí se sienta un monje liberado de terror.

“Esto es lo que realmente he visto por mí mismo, No se trata de algo conocido sólo de oídas: Dentro de una sola vida santa, Un mil han dejado la Muerte atrás.

“He aquí hay quinientos aprendices más, Y diez veces y diez veces diez: Todos han entrado en la corriente, Nunca retornarán al reino animal.

“En cuanto a la otra gente que queda, De quiénes, en mi opinión, participan del mérito, Ni siquiera conozco su número, Por temor de hablar falsamente”.

Colección de discursos agrupados temáticamente Buddhavandana Sutta 11.17. Veneración al Buda

En la arboleda de Jeta, cerca de Savatthi. En esa ocasión el Bienaventurado se había ido a su morada diurna y estaba en reclusión. Entonces Sakka, el señor de los devas, y Brahma Sahampati se acercaron al Bienaventurado, manteniéndose cada uno en una jamba de la puerta. Entonces Sakka, el señor de los devas, recitó este verso en presencia del Bienaventurado:

Tu carga bajó, libre de deudas recorres el mundo. Tu mente ha sido plenamente liberada Como la luna en la noche de la quincena”.

Colección de discursos agrupados numéricamente 10.89. Kokalika En esta ocasión, cuando la noche ya estaba avanzada, el Brahma Sahampati, de una estupenda belleza, iluminando toda la arboleda de Jeta se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se quedó a un lado de pie y le dijo: “Venerable Señor, el monje Kokalika murió y, a causa de haber abrigado resentimiento en contra de Sariputta y Moggallana, después de la muerte renació en el infierno del loto rojo”. Habiendo dicho esto, rindió homenaje al Bienaventurado y, teniéndole siempre a su lado derecho, desapareció de ahí.

Después de esto, cuando la noche había pasado, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: “Monjes, anoche, cuando la noche ya estaba avanzada, el Brahma Sahampati, de una estupenda belleza, iluminando toda la arboleda de Jeta se acercó a mí, me rindió homenaje, se quedó a un lado de pie y me dijo: ‘Venerable Señor, el monje Kokalika murió y, a causa de haber abrigado resentimiento en contra de Sariputta y Moggallana, después de la muerte renació en el infierno del loto rojo.’ Habiendo dicho esto, me rindió homenaje y, teniéndome siempre a su lado derecho, desapareció de ahí”.

Colección de discursos agrupados temáticamente Parinibbana Sutta 6.15. Discurso sobre el paso al Nibbana final En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en Kusinara en Upavattana, en la arboleda de los árboles sala de los mallanos, entre los árboles sala gemelos, en la ocasión de su Nibbana final. Entonces, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras:

“Ahora, monjes, os declaro esto: todas las cosas condicionadas, están destinadas a desaparecer. ¡Sed vigilantes y esforzaos para completar la tarea!”

Y estas fueron las últimas palabras del Tathagata.

Acto seguido, el Bienaventurado alcanzó el primer jhana. Habiendo emergido del primer jhana, alcanzó el segundo jhana. Habiendo emergido del segundo jhana, alcanzó el tercer jhana. Habiendo emergido del tercer jhana, alcanzó el cuarto jhana. Habiendo emergido del cuatro jhana, alcanzó la esfera del espacio infinito. Habiendo emergido de la esfera del espacio infinito, alcanzó la esfera de la conciencia infinita. Habiendo emergido de la esfera de la conciencia infinita, alcanzó la esfera de la nada. Habiendo emergido de la esfera de la nada, alcanzó la esfera de ni-percepción-ni-la-no-percepción. Habiendo emergido de la esfera de ni-percepción-ni-la-no-percepción, alcanzó el cese de la percepción y de las sensaciones.

Habiendo emergido del cese de la percepción y de las sensaciones, alcanzó la esfera de ni-percepción-ni-la-no-percepción. Habiendo emergido de la esfera de ni-percepción-ni-la-no-percepción, alcanzó la esfera de la nada. Habiendo emergido de la esfera de la nada, alcanzó la esfera de la conciencia infinita. Habiendo emergido de la esfera de la conciencia infinita, alcanzó la esfera del espacio infinito. Habiendo emergido de la esfera del espacio infinito, alcanzó el cuatro jhana. Habiendo emergido del cuarto jhana, alcanzó el tercer jhana. Habiendo emergido del tercer jhana, alcanzó el segundo jhana. Habiendo emergido del segundo jhana, alcanzó el primer jhana.

Habiendo emergido del primer jhana, alcanzó el segundo jhana. Habiendo emergido del segundo jhana, alcanzó el tercer jhana. Habiendo emergido del tercer jhana, alcanzó el cuarto jhana. Habiendo emergido del cuatro jhana, inmediatamente después de esto, el Bienaventurado alcanzó su Nibbana final.

Y cuando el Bienaventurado alcanzó su Nibbana final, simultáneamente con su Nibbana final, el Brama Sahampati pronunció este verso:

Finalmente dejan yacer sus cuerpos, inclusive alguien semejante al Maestro, la incomparable persona en el mundo, el Tathagata envuelto en poderes, el Buda, ha alcanzado el Nibbana final.

Cuando el Bienaventurado alcanzó su Nibbana final, simultáneamente con su Nibbana final, el Sakka, el rey de las divinidades, pronunció este verso:

sujetas a surgir y perecer, habiendo surgido, cesan, buena es la paz, cuando hay cese.

Cuando el Bienaventurado alcanzó su Nibbana final, simultáneamente con su Nibbana final, el Venerable Ananda pronunció este verso:

un terrible azoramiento, cuando el perfecto en todas las cualidades excelsas, el Buda, alcanzó el Nibbana final.

Cuando el Bienaventurado alcanzó el Nibbana final, simultáneamente con su Nibbana final, el Venerable Anuruddha pronunció este verso:

en el Estable de la mente firme. Libre de anhelos e inclinado sobre la paz Uno con visión alcanzó el Nibbana final. Con la mente inconmovible soportó las penas, y como la flama que se ha extinguido alcanzó la liberación de la mente.

Colección de discursos agrupados temáticamente Pindolya Sutta 22.80. Recolector de limosnas

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los sakyanos en la Parque de Nigrodha de Kapilavatthu. Entonces el Bienaventurado se despidió de los monjes por una razón particular, se vistió de mañana temprano y, tomando su cuenco y el hábito exterior, entró a Kapilavatthu en busca de las limosnas. Cuando hubo caminado por Kapilavatthu en busca de las limosnas y haya retornado de esa su habitual ronda, después de haberse alimentado fue al Gran Bosque para establecer allí su morada diurna. Habiendo penetrado dentro del Gran Bosque se sentó al pie de un joven árbol beluva para su morada diurna.

Entonces, mientras el Bienaventurado estaba sólo en la reclusión, esta reflexión surgió en su mente: “El Sangha de los monjes ha sido despedida por mí. Pero allí se encuentran monjes recientemente ordenados, sin mucha experiencia en la vida del renunciamiento, que hace muy poco tiempo llegaron a ese Dhamma-y-Disciplina. Si ellos no me ven allí, puede tener lugar en ellos alguna alteración o cambio. Al igual que en las plántulas que carecen de agua puede tener lugar alguna alteración o cambio, así también están esos monjes recientemente ordenados, sin mucha experiencia en la vida del renunciamiento, que hace muy poco tiempo llegaron a ese Dhamma-y-Disciplina; y si ellos no me ven allí, puede tener lugar en ellos alguna alteración o cambio. ¿Qué tal si asista al Sangha de los monjes de igual manera que lo estaba asistiendo antes?”

Entonces el Brahma Sahampati, habiendo conocido con su propia mente la reflexión surgida en la mente del Bienaventurado, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o tan rápido que lo dobla estando extendido, desapareció del mundo del Brahma y reapareció enfrente del Bienaventurado. [Estando allí] arregló su hábito exterior sobre uno de sus hombros, alzó sus manos juntadas en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y le dijo: “es así, Bienaventurado; así es, oh Sublime: el Sangha de los monjes ha sido despedida por el Bienaventurado. Pero allí se encuentran monjes recientemente ordenados, sin mucha experiencia en la vida del renunciamiento, que hace muy poco tiempo llegaron a ese Dhamma-y-Disciplina. Si ellos no le ven allí al Bienaventurado, puede tener lugar en ellos alguna alteración o cambio. Al igual que en las plántulas que carecen de agua puede tener lugar alguna alteración o cambio, así también están esos monjes recientemente ordenados, sin mucha experiencia en la vida del renunciamiento, que hace muy poco tiempo llegaron a ese Dhamma-y-Disciplina; y si ellos no le ven allí al Bienaventurado, puede tener lugar en ellos alguna alteración o cambio. Qué el Bienaventurado asita al Sangha de los monjes de igual manera que lo estaba asistiendo antes.”

Y el Bienaventurado consintió en silencio. Entonces el Brahma Sahampati, habiendo comprendido el consentimiento del Bienaventurado, le rindió homenaje y desapareció de allí, cuidando que el Bienaventurado quedara a su mano derecha.

Entonces, cuando llegó la tarde, el Bienaventurado emergió de su reclusión y se fue al Parque de Nigrodha. [Estando allí] se sentó en el asiento que estaba preparado para él y efectuó tal proeza del poder espiritual que los monjes se acercasen a él de a uno o en parejas y de una manera tímida. Entonces aquellos monjes se acercaron al Bienaventurado de a uno o en parejas y de una manera tímida. Habiéndose acercado, le rindieron el homenaje, se sentaron a un lado y el Bienaventurado les dijo:

“Monjes, esta es la forma más baja de ganarse la vida, la forma del recolector de limosnas. En el mundo este es un término insultante: ‘tú, recolector de limosnas; rondas alrededor con el cuenco del mendigo en tus manos’. Pero, aun así, monjes, los hombres del clan tienen la buena intención de asumir esta forma de vida por una razón válida. No es porque se han visto obligados por los reyes de que hagan eso, tampoco porque se han visto obligados por los ladrones, no porque tuvieran deudas o por el miedo, tampoco para tener una vida fácil. Sino que ellos lo hacen pensando eso: ‘estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; en el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza. Estoy inmerso en la insatisfacción y oprimido por la insatisfacción. Quizá por fin se pueda discernir todo ese montón de la insatisfacción.’

“Es de esta manera, monjes, que ese hombre del clan asumió la vida renunciante. Todavía es codicioso, inflamado por la avidez de los placeres sensuales, con la mente llena de animadversión, con intenciones corrompidas por el odio, con la mente confundida, carente de clara compresión, desconcentrada, atolondrada, perdida en sus facultades sensoriales. Al igual que una tea de la pira funeraria, ardiente en los dos extremos y untada con el excremento en el medio, no puede ser usada como madera ni en el pueblo ni en el bosque, de la misma manera yo hablo acerca de esa persona: aún está perdida en los regocijos de la vida hogareña y todavía no ha alcanzado la meta de la vida ascética.

“He aquí, monjes, existen esas tres clases de pensamientos perniciosos: pensamientos acerca de la sensualidad, pensamientos de la animadversión y pensamientos sobre hacer el daño. Y, ¿dónde, monjes, esos tres perniciosos pensamientos cesan por completo? En alguien que mora con la mente bien establecida en los cuatros establecimientos de la atención consciente o en alguien que desarrolla la concentración sin signo. Esta es la razón suficiente, monjes, para desarrollar la concentración sin signo. Cuando la concentración sin signo es cultivada y desarrollada, monjes, esto redunda en gran fruto y beneficio.

“He aquí, monjes, existen esos dos puntos de vista: el punto de vista sobre la existencia y el punto de vista sobre el exterminio. Por eso, monjes, el instruido noble discípulo reflexiona de esa manera: ‘¿existe algo en ese mundo, a lo cual podría yo apegarme sin ser reprobable?’ Entonces comprende esto: ‘no existe nada en ese mundo, a lo cual podría yo apegarme sin ser reprobable’. Porque si yo me apegara, solamente a la forma estaría apegado; si me apegara, solamente a la sensación estaría apegado; si me apegara, solamente a la percepción estaría apegado; si me apegara, solamente a las formaciones mentales estaría apegado; si me apegara, solamente a la conciencia estaría apegado. Y con aquel apego mío como condición, he aquí, llegaría la existencia; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, la vejez-y-muerte, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza llegarían a ser. Tal llegaría a ser el origen de todo ese montón de insatisfacción.

“¿Qué opináis, monjes, es la forma permanente o transitoria?”

—“Transitoria, venerable señor”.

—“¿Es la sensación… la percepción… las formaciones mentales… la conciencia permanente o transitoria?”

—“Transitoria, venerable señor”. “Y lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”

—“Insatisfacción, venerable señor”.

—“Y lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿está en condición de ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”

—“No, venerable señor”.

“Viendo de esa manera, monjes, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’”.

Colección de Discursos de Mediana Longitud MN 67. Catuma Sutta En Catuma Esto he escuchado: En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los mirobálanos en Catuma.

En esta ocasión, unos quinientos monjes encabezados por el venerable Sariputta y el venerable Maha Moggallana llegaron a Catuma para ver al Bienaventurado. Y mientras que los monjes visitantes intercambiaban cordiales saludos con los monjes residentes, y mientras preparaban sus lugares de descanso y depositaban sus cuencos y los hábitos exteriores, fueron escandalosamente ruidosos.

Entonces, el Bienaventurado se dirigió al venerable Ananda con estas palabras: “Ananda, ¿quién es esa gente que hace este escandaloso ruido? Uno pensaría que son unos pescadores vendiendo pescados.”

“Venerable señor, ellos son los quinientos monjes que están encabezados por el venerable Sariputta y el venerable Maha Moggallana que llegaron a Catuma para ver al Bienaventurado. Y mientras que los monjes visitantes intercambiaban cordiales saludos con los monjes residentes, y mientras preparaban sus lugares de descanso y depositaban sus cuencos y los hábitos exteriores, fueron escandalosamente ruidosos.”

“Entonces, di a esos monjes en mi nombre, Ananda, que el Maestro llama a los venerables señores”.

“Sí, venerable señor”, respondió el venerable Ananda y fue junto a aquellos monjes y les dijo: “El Maestro llama a los venerables señores”.

“Sí, amigo”, respondieron los monjes y fueron junto al Bienaventurado, donde al rendirle homenaje se sentaron a un lado. Cuando hicieron eso, el Bienaventurado les preguntó: “Monjes, ¿por qué estáis tan escandalosamente ruidosos? Uno pensaría que sois unos pescadores vendiendo pescados.”

“Venerable señor, somos los quinientos monjes que estamos encabezados por el venerable Sariputta y el venerable Maha Moggallana que llegamos a Catuma para ver al Bienaventurado. Y mientras intercambiamos cordiales saludos con los monjes residentes, y mientras preparamos nuestros lugares de descanso y depositamos nuestros cuencos y los hábitos exteriores, fue cuando fuimos escandalosamente ruidosos.”

“Id, monjes, os despido. Vosotros no deberíais vivir cerca de mí”.

“Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y se levantaron de sus asientos y, después de rendir homenaje al Bienaventurado, salieron de allí cuidando que el Bienaventurado permaneciera siempre a sus manos derechas. Luego, arreglaron sus cosas y sus lugares de descanso, y tomando sus cuencos y hábitos exteriores, partieron de allí.