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Salir del Mundo

Actualizado: hace 4 días


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«La mística no se trata de cómo es el mundo, sino de que el mundo sea»

Ludwig Wittgenstein


Como hemos visto, para conocer el mundo es necesario salir de él. La mística trata precisamente de las formas de salir del mundo, es decir, de escapar no sólo de la esfera del lenguaje, sino también de la de los sentidos. Esto nos da una buena pista para descartar todo lo que no sea místico. Por ejemplo, el misticismo cristiano se basa en ideas imaginativas basadas en relatos bíblicos. Otras prácticas populares que se ocupan de manejar la verborrea de los pensamientos ya sea admitiéndolos, rechazándolos o mostrándose indiferentes tampoco tienen nada que ver con el misticismo. Las experiencias derivadas de la inacción, como simplemente sentarse, no son místicas. En una palabra, la mística no es sentarse y pretender meditar. Como la mística sirve funcionalmente para entender el mundo, obviamente se descarta cualquier práctica a través de la cual no se adquiera la gnosis, que es el conocimiento transmitido por los devas. Al mismo tiempo, se desarrollan habilidades paranormales, que sirven para ver por uno mismo, en contraposición a la gnosis, que es la sabiduría de terceros, como hemos dicho. Finalmente, el desarrollo de la episteme conduce a la liberación final. Para asimilar, recordar y transmitir sabiduría (gnosis, habilidades paranormales y episteme), se utiliza la intuición para relacionarlas espacialmente y el razonamiento lógico para ensamblar secuencialmente el resultado de la intuición.

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