Al Final, la Libertad


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Alguien que puede nacer por su propia causa, habiendo conocido las desventajas en lo que también está supeditado al nacimiento, busca lo no nacido, la liberación de las ataduras: Nibbāna. Está supeditado al envejecimiento por su propia causa, habiendo conocido las desventajas en lo que también está supeditado al envejecimiento, busca la liberación total y absoluta de las adicciones: Nibbāna. Siendo susceptible a la descomposición por su propia causa, habiendo conocido las desventajas en lo que también es susceptible a la descomposición, busca la liberación total y absoluta de las adicciones: Nibbāna. Siendo susceptible a morir por su propia causa, habiendo conocido el peligro en lo que es igualmente susceptible a morir, busca lo inmortal, el máximo amparo de las ataduras: Nibbāna. Siendo susceptible a la pena por su propia causa, habiendo conocido las desventajas en lo que también es susceptible a la pena, busca el desahogo, la máxima liberación de las ataduras: Nibbāna. Siendo susceptible de mancillarse por su propia causa, habiendo conocido las desventajas en lo que también es susceptible de mancillarse, busca lo inmancillable, el máximo amparo de los apegos: Nibbāna.


“Aquel que ha llegado a su fin, ¿no existe?

¿O está eternamente bien?

Por favor, sabio, respóndeme claramente,

porque en verdad comprendes este asunto”.


“El que ha llegado a su fin no se puede medir”,

respondió el sabio.

“No tiene nada por lo que uno podría describirle.

Cuando todas las cosas han sido erradicadas,

erradicadas quedan también todas las formas de hablar”.

Aceptaremos el reto de describir lo que está más allá de las palabras, con palabras.

Nibbāna es la ausencia de ignorancia. Si no hay ignorancia no puede haber información y sin información no puede haber condiciones. Si no hay información, las palabras quedan huecas. Sin información nada se puede comparar, nada se puede medir. Si no hay condiciones, no queda nada de lo que conocemos, no quedan experiencias, no quedan qualias, no quedan reacciones emocionales, no quedan percepciones, no quedan situaciones condicionales, no quedan cogniciones.

Sin situaciones condicionales, no queda el tiempo ni cosa alguna asimilable al tiempo, hablar de eternidad es absurdo. No queda nada que sea espacio ni asimilable al espacio. Ni cualquier otra dimensión posible.

Una conciencia en Nibbāna es el mismo Nibbāna. Si hubiera algo mínimamente diferente habría ignorancia, lo que no es. Una conciencia en Nibbāna queda fundida en él, se unifica en él.

Sin ignorancia no hay fuerza, ni masa, ni energía, ni movimiento y ni siquiera propiedades. Sin ignorancia, las matemáticas inexisten.

Nibbāna es el vacío perfecto, un vacío que no se puede llenar, pero que puede engendrar universos.

Sin ignorancia, la sabiduría es perfecta.

Sin condiciones, no falta nada,

Sin condiciones, la paz es sublime.

Sin condiciones, solo queda la Libertad.


El océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal. De la misma manera, este camino medio tiene un sabor, el sabor de la libertad.



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