Quién Conoce


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¿Qué es lo que nace y muere?

Me puedes decir que aunque no controlas tus sentidos, en realidad, no te hace falta, que el resto del proceso cognitivo lo haces tú mismo. Que usas unas qualia dadas, pero que el resto es controlado por ti.

Ya veremos.

El proceso cognitivo, es decir, la forma en la que se procesa la información funcionalmente se subdivide en cinco procesos principales: las qualia, la reacción emocional, la percepción, la situación condicional y la cognición. Estas cinco funciones abarcan todo este proceso. Fíjate que cualquier «cosa» capaz de hacer esos procesos decimos que está «viva», y todo lo que está «vivo», es porque puede hacer estos procesos. En otras palabras, la vida es condición necesaria y suficiente para estos cinco procesos y estos cinco procesos son condición necesaria y suficiente para la vida.

Entonces, ya que lo que vive es aquello que nace y muere, es evidente que lo que nace y muere son estas cinco funciones.

Algo se dice que eres tú o es tuyo si sobre ello tienes control, y ya descartamos tener control sobre los sentidos y su producto, las qualia. Ahora bien… ¿tú eres alguna de esas otras cuatro funciones? Y si no lo eres ¿qué es lo que relaciona con ellas?

La reacción emocional en humanos y animales se dispara mediante el sistema límbico, que resulta ser un sistema automático sobre el que no tienes ningún control. Los tres tipos de reacciones emocionales son agradable, desagradable o indiferente. Emoción es aquello que es previo a la acción, al movimiento. La reacción agradable induce a permanecer, la desagradable a huir y la indiferente a seguir con lo que se estaba haciendo. Sabemos que son términos relativos en dependencia con experiencias previas, y que agradable indica una tendencia hacia mejor, desagradable hacia peor e indiferente no señala nada.

Como de ti no depende la experiencia pasada, puesto que es algo dado, tampoco depende la emoción que se dispara. No eres libre de tener emociones agradables o desagradables o indiferentes. Por tanto, no las puedes controlar, por lo que no son tuyas ni eres tú.

La percepción es la forma en la que se interpretan las qualia y las emociones con el fin de dotar de sentido a la experiencia. Dar sentido implica contextualizar esa experiencia y eso se hace empleando la cuarta función, la situación condicional, o dicho de otra forma, la historia previa. Pero como las condiciones son inamovibles, no puedes controlar esa situación condicional que tampoco eres tú ni es tuya. Y como el sentido de la experiencia está en función de esas tres funciones que no controlas, la percepción tampoco está bajo tu control. No es tuya ni eres tú.

Por último tenemos la función cognitiva, que es la facultad de un ser vivo para procesar información a partir de las qualia, la percepción, la situación condicional y las emociones que permite valorar la información. Consiste en procesos tales como el aprendizaje, el razonamiento, la atención, la memoria, la resolución de problemas, la toma de decisiones, y los sentimientos.

Y estamos en lo de antes. El resultado de una función con entradas que no controlas da un resultado que tampoco controlas. Así que la cognición tampoco depende de ti, y con ella, ni el razonamiento, ni la atención, ni la memoria, ni los sentimientos ni la toma de decisiones.

Careces de control sobre esas cinco funciones, por lo que no son tuyas y aún menos eres tú. Y si tu no eres esas cinco funciones, tú no eres eso que está vivo. Por tanto, tú no naces, ni vives, ni mueres. Eres un mero espectador de un personaje que lleva una vida atada a la condicionalidad sin capacidad de salirse de ella, encadenado al kamma y por tanto, al Samsara. Como el usuario de una montaña rusa, vas por donde el vagón te lleva, mientras permanezcas amarrado a él. Ese personaje es el protagonista de esa vida, de su vida, que no es tu vida porque no eres tú y porque realmente, tú no estás vivo.



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